Las personas que padecen fibromialgia tienen un alto riesgo de padecer problemas psicológicos, entre los más frecuentes se encuentran la depresión y la ansiedad.

La fibromialgia combinada con este tipo de enfermedades agrava sus síntomas y los cronifica de forma irremediable. En este artículo definiremos la depresión y como afecta a las personas diagnosticadas de fibromialgia.

Incapacidad por fibromialgia y depresión

La fibromialgia, como hemos visto anteriormente, es una enfermedad reumática que afecta a los cuatro cuadrantes corporales causando dolor crónico, fatiga y limitación funcional.

Las personas que padecen fibromialgia tienen limitaciones debidas a la propia enfermedad que les imposibilita realizar en muchos casos actividades cotidianas tanto laborales como de la propia vida diaria.

Debido a estas circunstancias las personas que padecen fibromialgia pueden llegar a tener problemas en sus relaciones personales y sociales dando lugar a depresión y ansiedad.

La depresión se caracteriza por generar un estado de ánimo negativo que provoca que la persona que la padece pierda la motivación diaria para seguir adelante con su vida cotidiana. Esto favorece un empeoramiento de su propia enfermedad y el dolor crónico que padece.

Para sobreponerse a las limitaciones que provoca la fibromialgia las personas que la padecen deben hacer un refuerzo psicológico importante. Muchos días las personas que padecen la enfermedad se encuentran incapacitadas incluso para hacer tareas básicas como la higiene personal o las actividades laborales.

Antes de que le enfermedad fuera reconocida e identificada por el colectivo sanitario como una entidad propia, las personas que la pedecían eran incomprendidas, y su abordaje terapéutico se orientaba desde una esfera puramente psicológica, confundiendo a las personas afectadas con trastornos psicológicos y depresivos.

Por suerte la enfermedad se está estudiando desde diversos enfoques y los pacientes reciben atención en todo su contexto de necesidades, si bien es cierto, siguen teniendo necesidad de ser tratadas de manera integral, valorando tanto sus limitaciones funcionales como en el aspecto psicosocial.

Fibromialgia y depresión

Hasta que la fibromialgia fuera reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud en el año 1992, fue un estigma el hecho de padecerla como enfermedad invisible.

Al no haber pruebas diagnósticas clínicas específicas ni marcadores objetivos que la identificaran las personas sufrían en silencio su calvario, intentado convencer al médico que su problema y sus síntomas eran reales.

Esto llevó a muchos profesionales de la salud a tratar a las personas que padecían fibromialgia con antidepresivos.

Actualmente esto se ha convertido en un arma de doble filo, ya que muchos enfermos tienen problemas psicológicos que pasan inadvertidos o infradiagnosticados.

Se estima que aproximadamente el 50-60% de los pacientes con fibromialgia padecen depresión y en el 30% pueden presentarla en algún momento de su vida.

Este porcentaje es muy elevado y es necesario por lo tanto, realizar un abordaje específico. Debemos tener en cuenta que los pacientes con fibromialgia deben realizar ejercicio terapéutico supervisado por el fisioterapeuta para evitar aumentar sus limitaciones físicas y funcionales, y sin un control de la evolución de su estádo psicológico las dificultades aumentan exponencialmente.

Fibromialgia depresión enmascarada

La afectación de la enfermedad en muchas de las esferas sociales, tales como a nivel laboral o en la participación de actividades deportivas, puede ocasionar trastornos del estado de ánimo. Si este tipo de circunstancias se prolonga en el tiempo puede dar lugar a una afectación crónica del estado de ánimo.

Sentir tristeza forma parte de la experimentación de las emociones de las personas, el problema surge cuando dicha emoción permanece en el tiempo por más de lo debido o con una intensidad desproporcionada o incontrolable.

El retraso en la realización de un diagnóstico adecuado puede empeorar la situación, tratamientos inadecuados e ineficaces, así como responsabilizar a la propia paciente de su estado de salud, son situaciones habituales que deben ser abordadas de una manera correcta.

Aún hoy en día hay personas que tienen síntomas de dolor e incapacidad pero sin diagnóstico, sus médicos de atención primaria confunden su afectación con problemas de tipo psicológico y medican sin ningún tipo de enfoque y valoración objetiva causando un gran daño a los pacientes.

Fibromialgia y depresión mayor

Si esta situación se prolonga en el tiempo más de lo debido puede desencadenar un problema más importante y terminar provocando una depresión mayor.

Esta se caracteriza por un aumento de tristeza de manera duradera o permanente y con una mayor intensidad de la misma, alteraciones del estado de ánimo y el apetito, dificultad para conciliar el sueño, cansancio, fatiga o falta de energía entre otras sensaciones.

La depresión puede llegar a ser muy invalidante y asociada a un trastorno como la fibromialgia que causa dolor crónico y limitación funcional, los efectos pueden ser devastadores.

El enfoque terapéutico de esta enfermedad es a medio largo plazo, aunque con medicación y tratamiento psicológico adecuado puede llegar a estabilizarse incluso superarse.

Invalidez por fibromialgia y depresión

Es evidente que las personas diagnosticadas de ambas enfermedades tendrán mucha dificultad para llevar a cabo su profesión con las garantías mínimas necesarias. 

Es cierto que dependerá mucho del tipo de trabajo y puesto que ocupe la persona, pero las limitaciones pueden ser excesivas para en fases muy agudas o activas poder continuar con la actividad laborar.

La invalidez profesional es algo que causa muchos «dolores de cabeza» a cientos de personas aquejadas de limitaciones funcionales y dolor crónico. En muchos casos hacer valer de manera objetiva los efectos de la fibromialgia o la depresión puede ser difícil.

Han sido varios los casos que se han mediatizado al respecto y algunas sentencias han sido ya favorables, así como reconocimiento de ciertos grados y porcentajes de invalidez e incapacidad a nivel laboral.

No está todo el camino hecho pero si nos hemos puesto en marcha. Tanto la depresión como la fibromialgia son enfermedades que pueden tratarse pero es necesario el reconocimiento de ambas y valorar su graduación para poder identificar todas las limitaciones e incapacidades que puede generar.

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