¿Doctor, la artrosis duele?
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Es frecuente encontrar en las consultas médicas diariamente personas aquejadas de dolor en los “huesos” y en las articulaciones. El proceso de artrosis tiene unas características específicas de degeneración, y en muchos casos ni los médicos saben explicarlo correctamente, ni los pacientes interpretarlo de manera adecuada.

El diagnóstico de artrosis puede ser muy socorrido sobre todo en personas de edad avanzada, y esto puede enmascarar otras patologías agudas concomitantes.

En este artículo trataremos de explicar de una manera simple y sencilla en qué consiste el proceso degenerativo articular o artrosis, cuando se puede llegar a convertir en patológico y generar dolor y cómo afrontarlo y tratarlo de una manera adecuada y efectiva.

 

¿QUÉ ES LA ARTROSIS?

La artrosis es el proceso degenerativo del cartílago articular. Este cartílago es una capa protectora que recubre el extremo de nuestros huesos en las articulaciones sinoviales.

Las articulaciones sinoviales son aquellas que están envueltas en una membrana que segrega líquido sinovial. Este líquido sinovial se encarga de lubricar la articulación para evitar aumento de temperatura, fricción entre las partes óseas y desgaste de las mismas.

El paso de los años provoca que este cartílago vaya degenerándose, perdiendo consistencia, produciendo zonas dañadas y áreas de erosión dentro de las articulaciones.

Esto puede llevar asociado un aumento de líquido dentro de la articulación generando una excesiva presión intraarticular, pérdida de movilidad y dolor.

El cartílago articular carece de inervación nerviosa y vascularización, por lo tanto, hasta que el desgaste no está avanzado y afecta a zonas óseas no comienza a generar dolor.

Su capacidad regenerativa es inviable debido a la falta de aporte sanguíneo, con lo cual no puede abastecerse de elementos necesarios para su recuperación que podría aportar el torrente sanguíneo.

 

¿SE PUEDE REGENERAR EL CARTÍLAGO DAÑADO?

Lamentablemente el cartílago articular no tiene capacidad regenerativa, es por esto que el proceso de degeneración es irreversible. Una vez llegado el momento en el que el cartílago se ha destruido, existen distintas opciones terapéuticas para mitigar o paliar los síntomas que provoca esta destrucción.

No ocurre lo mismo en el caso del tejido muscular o el tejido óseo que si tienen capacidad de regeneración y reparación por parte del cuerpo humano.

Una de las soluciones finales a la degeneración del cartílago articular suele ser una prótesis total de rodilla.

Las estadísticas indican que se realizan un alto porcentaje de prótesis totales de rodilla en persona menores de 50 años.

Está solución no la más recomendada ya que la duración media de la prótesis de rodilla son 15 años, con lo cual conlleva en muchos casos a una segunda intervención, desgaste del tejido óseo colateral y posibles limitaciones funcionales, en las actividades laborales, deportivas o de la vida diaria.

 

RECOMENDACIONES GENERALES PARA LA ARTROSIS

Aunque no existe un tratamiento curativo específico, ni opción terapéutica que elimine por completo el avance del desgaste del cartílago articular, sí existen determinadas recomendaciones para evitar que esté desgaste aumente a paso rápido.

Una de las principales recomendaciones para evitar aumentar el estrés del cartílago, es el control del peso corporal.

Es habitual recomendar a las personas con sobrepeso una alimentación equilibrada en la que puedan reducir la ingesta de calorías y con ello conseguir su reducción de peso.

Como estrategia cognitiva se recomienda a dichas personas que una vez hayan reducido algunos kilos, utilicen una mochila cuando salgan a pasear, así podrán comprobar el nivel de estrés al que estaban sometiendo a sus articulaciones y con ello a su cartílago articular.

Otra recomendación fundamental es la realización de práctica deportiva, aunque sabemos que el deporte es recomendable para todos los ámbitos de la salud, también es cierto que determinados tipos de práctica deportiva aumentan el estrés sobre las articulaciones y sobre los cartílagos.

Por ello es recomendable, en personas con un avanzado estado degenerativo de su cartílago articular y una artrosis media o avanzada, la realización de actividades que reduzcan el impacto en las articulaciones de carga como rodilla, tobillo o cadera e incluso en la zona de la columna lumbar.

Para este tipo de personas, las recomendaciones principales se basan en actividades deportivas tales como bicicleta, elíptica o natación, actividades que favorecen el desarrollo de los beneficios cardiovasculares, pero reduciendo el impacto en la articulaciones.

Para compensar la falta de estímulo respecto al proceso de regeneración ósea y prevención de la osteoporosis, se puede complementar un apartado de ejercicios de fortalecimiento y una parte final de estiramiento y relajación.

ATROSIS Y DOLOR

Como ya hemos comentado en otros artículos anteriores, el proceso de dolor está modulado desde el sistema nervioso central.

Son muchos los factores que intervienen en la sensación dolorosa, desde las expectativas de los pacientes en relación al tratamiento recibido, pasando por falsas creencias e incluso experiencias anteriores.

El dolor no se puede valorar de una perspectiva simplificada, ya que son varios los factores que intervienen.

Es importante analizar el perfil individual de cada paciente, el deterioro específico de las estructuras afectadas, incluso otros tipos de intereses que pueden surgir durante el proceso tales cómo baja en actividades laborales, compensaciones económicas por accidentes de tráfico, aumento en la demanda de atención en personas mayores afectadas de dependencia familiar, etc.

En diversos estudios llevados a cabo, se ha realizado diagnóstico de artrosis en un volumen elevado de participantes, sin embargo, cuando se ha realizado el estudio del dolor, se ha comprobado que muchos de los pacientes que tenían artrosis radiológica no presentaban elevado nivel de dolor, incluso en muchos casos ausencia total del mismo.

Esto nos viene a generar un dilema respecto a este tema, se ha estado identificando habitualmente la artrosis como un proceso de dolor crónico, sin embargo existen muchas personas de edad avanzada con artrosis y degeneración de sus articulaciones y sin presencia de dolor ni limitaciones funcionales.

Se necesitan seguir haciendo más estudios con un número de población más elevada para poder determinar si realmente el proceso de degeneración articular es el causante de los mecanismos de dolor o tiene algunas otras asociaciones relacionadas con la esfera biopsicosocial

 

TRATAMIENTO PARA LA ARTROSIS

Como hemos comentado anteriormente no existe un tratamiento efectivo y eficaz para reducir o eliminar la degeneración del cartílago articular.

Los principales tratamientos utilizados son de tipo sintomático, tratando de controlar y estabilizar los síntomas, principalmente el dolor.

Existen distintos tipos de opciones terapéuticas farmacológicas, así como fisioterapia y en último caso la intervención quirúrgica (hablaremos de intervención quirúrgica en artrosis en un post específico).

En los últimos años se ha avanzado mucho en distintos tipos de tratamiento a nivel de infiltración en la articulación para reducir el desgaste e intentar amortiguar el impacto del avance de la degeneración, sobre todo aplicado en la rodilla, una de las principales articulaciones en la que se presenta la artrosis frecuentemente.

A continuación expondremos algunos de ellos con sus principales efectos.

 

FÁRMACOS PARA LA ARTROSIS

Existen en el mercado diversas sustancias y productos enfocados al tratamiento de los síntomas.

Los principales medicamentos utilizados para la artrosis son;

ANALGÉSICOS

Estos buscan principalmente reducir el dolor provocado por el desgaste de la articulación.

Aunque su consumo es frecuente, no es recomendable su uso prolongado, ya que entendemos que los efectos secundarios que pueden ocasionar son elevados respecto al nivel de mejora que pueden llegar a proporcionar.

Se recomiendan tomar en fases agudas y solo durante un corto periodo de tiempo.

Los principales son;

  • Paracetamol
  • Metamizol

ANTIINFLAMATORIOS

Principalmente AINES (Antiinflamatorios No Esteroideos). Disminuyen la inflamación y el dolor asociado a la artrosis. Su principal indicación sería la reagudización del dolor artrósico y durante periodos cortos de tratamiento. Su utilización crónica no es aconsejable ya que tienen numerosos efectos secundarios, como alteraciones gástricas, renales y cardiovasculares.

Algunos ejemplos de estos medicamentos son;

  • Diclofenaco
  • Ibuprofeno
  • Naproxeno

MEDICAMENTOS CON INFILTRACIÓN LOCAL

Mediante este procedimiento se introducen medicamentos a nivel intraarticular. Los efectos buscados dependen del tipo de medicamento a utilizar, protección, reducir la inflamación, amortiguación de la carga, intento de regeneración del cartílago.

Los principales medicamentos utilizados son;

  • Corticoides
  • Ácido hialurónico
  • Colágeno
  • Plasma rico en plaquetas

 

FISIOTERAPIA PARA LA ARTROSIS

La fisioterapia es una de las herramientas terapéuticas más efectivas para el tratamiento de los síntomas de la artrosis.

Entre los tratamientos utilizados se encuentras diversas terapias, técnicas y métodos que favorecen la movilidad, lubricación, fortalecimiento de musculatura anexa a la articulación afectada y reeducación postural para evitar cargas innecesarias o mejorar la funcionalidad.

ELECTROTERAPIA

Esta aparatología se utiliza principalmente para la reducción del dolor. Entre los tipos de corrientes más utilizas tenemos;

  • TENS
  • Interferenciales
  • Onda corta
  • Microonda

EJERCICIO TERAPÉUTICO

Enseñar a los pacientes un programa de ejercicios específicos que ayude a movilizar adecuadamente la articulación dañada para evitar sobrecargas innecesarias y fortalecer la musculatura anexa, es fundamental para un control del avance de la artrosis.

El principal problema de este sistema de trabajo es que requiere de un esfuerzo por parte del paciente haciendo un trabajo activo.

En muchos casos el programa no se realiza correctamente o se abandona al poco tiempo de comenzar.

En necesaria la supervisión por parte del fisioterapeuta de la realización correcta de los ejercicios propuestos, así como el control de la evolución de los síntomas y la progresión tanto en intensidad como en la variabilidad de los ejercicios.

MASAJE

Aunque el masaje no pueda tener efecto directo en el cartílago, la rigidez periarticular y la sobrecarga de los tejidos blandos adyacentes pueden verse beneficiados.

Así mismo, bien sea por efecto placebo o por efecto real en la reducción del dolor al provocar sedación y relajación de las mencionadas estructuras blandas relacionadas con la articulación afectada, los pacientes suelen solicitar dicho tratamiento habitualmente.

Aquí hemos dado unas pinceladas a las principales características de la tan frecuente artrosis, esperamos que te haya sido útil.